El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, lanzó duras críticas contra las principales corporaciones del país, a las que acusó de desvirtuar y abusar del programa de visados H-1B con el objetivo de contratar trabajadores extranjeros a menor costo en detrimento de la fuerza laboral estadounidense.
Durante declaraciones recientes, el alto funcionario enfatizó que el propósito original de este mecanismo migratorio ha sido tergiversado de forma sistemática por el sector privado.
“El programa de visados H-1B está pensado para permitir que las empresas traigan realmente a lo mejor de lo mejor desde fuera de los Estados Unidos de América para puestos que son completamente imposibles de cubrir con trabajadores estadounidenses”, sostuvo Vance.
Acusaciones de fraude estructural
El vicepresidente advirtió que la situación ha escalado al punto de corromper los filtros legales establecidos, señalando directamente que la herramienta institucional arrastra irregularidades severas.
“Desafortunadamente, el programa se ha visto plagado de fraude en los últimos años, probablemente en las últimas décadas”, puntualizó.
Estas declaraciones reabren el debate nacional en torno a la política migratoria vinculada al empleo calificado, la protección de los profesionales locales y la necesidad de endurecer las auditorías sobre las grandes empresas tecnológicas y corporativas que dependen de esta vía para gestionar sus contrataciones internacionales en territorio estadounidense.




